El Hombre que Quiso Volar
23. EL HOMBRE QUE QUISO VOLAR. (Referido en 1911, por D. Francisco 2.º Vásquez, que lo oyó contar en Santiago.)
23. EL HOMBRE QUE QUISO VOLAR.
(Referido en 1911, por D. Francisco 2.º Vásquez, que lo oyó contar en Santiago.)
Vivía en el campo una señora con sus dos hijas, y una vez llegó un hombre que trabajaba en una chacra vecina a pedir alojamiento y se lo dieron.
Serían como las 12 de la noche cuando el hombre despertó, y sintiendo ruido en la pieza vecina, se levantó descalzo y en paños menores, como estaba, y se puso a aguaitar por la cerradura de la puerta que comunicaba su pieza con la de la dueña de casa, y vió a la señora y a una de sus hijas que, enteramente desnudas, se echaban por todo el cuerpo un betún negro, y cuando estuvieron completamente embadurnadas, oyó que decían: “De villa en villa, de lugar en lugar”, y vió que salían volando por una ventana que estaba abierta y daba al patio. Después de un buen rato, se metió a la pieza de la señora por la ventana, se desnudó y se untó todo el cuerpo con el betún negro; después dijo: “De vida en vida, de lugar en lugar” e inmediatamente voló hasta llegar al techo y cayó desde esa altura, dándose tan feroz golpe que quedó aturdido. (No pudo volar bien porque equivocó la fórmula, pues dijo “de vida en vida, de lugar en lugar”, en vez de decir “de villa en villa, de lugar en lugar”, que fué como dijeron la señora y su hija).
Cuando madre e hija llegaron a su pieza, al amanecer, se encontraron con el cuerpo inanimado del chacarero, y, para castigarlo, la señora lo convirtió en burro, y lo ocuparon desde entonces para traerlo cargado de leña que iban a buscar a un cerro cercano. Pasó así mucho tiempo, hasta que una noche, la hija menor (no la que había volado) le dijo al burro:--“Te voy a volver hombre, pero con la condición de que te vayas lejos de aquí y no vuelvas más”. Y lo llevó a un sitio en que la señora tenía una plantación de repollos, y tomando uno muy chiquito, se lo dió a comer. En cuanto el burro devoró el repollito, se convirtió en hombre, y dando las gracias a su bienhechora, se fué. Al llegar el día, se encontró en un bosque muy oscuro, y unos leñadores que andaban por ahí, viéndolo desnudo, le fueron a buscar ropa. El hombre se quedó trabajando con ellos y les contó lo que le había sucedido.