El Niño Dentudo
39. EL NIÑO DENTUDO (1910.) Yendo un inquilino tranquilamente por la orilla de una cerca, sintió unos vagidos que salían de un matorral; se acercó a él y entre…
39. EL NIÑO DENTUDO
(1910.)
Yendo un inquilino tranquilamente por la orilla de una cerca, sintió unos vagidos que salían de un matorral; se acercó a él y entre las malezas vió a un hermoso niño, al parecer de pocos meses, al que tomó en sus brazos y acarició; sonrióse la criatura, y como al sonreirse entreabriera la boca, alcanzó el campesino a divisar en las encías unas cosas blancas como dientes. Admirado, le dijo:--“¡Conque tiene dientes, m’hijito!”--“¡Y grandazos!”, le contestó el pequeñuelo. Y efectivamente, vió el hombre que de la boca del niño salían unos dientes descomunales. En esto conoció que lo que él había tomado por una guagua era el Diablo en persona, y asustado, lo disparó lejos, exclamando “¡Ave María Purísima!”, y el Diablo, en el mismo instante reventó, dejando en su lugar, como es de cajón, un humo denso con fuerte olor a azufre.