La Laguna de Taguatagua

15. LA LAGUNA DE TAGUATAGUA. (Referido por D. Luis Barahona Novoa, dentista, en 1910.)

15. LA LAGUNA DE TAGUATAGUA.

(Referido por D. Luis Barahona Novoa, dentista, en 1910.)

Cuando don Javier Errázuriz hacía secar la laguna de Taguatagua (hace 60 años, más o menos), decían los pobladores de la hacienda que a la hora de la siesta salía el Diablo en figura de un toro con las astas de oro. El mayordomo del fundo lo enlazó un día y el toro cortó el lazo. Mandó hacer entonces otro más fuerte, de cuero de novillo, que el toro no pudo cortar, pero arrastró al mayordomo, sin embargo de que montaba un caballo muy bueno. Cuando el mayordomo iba cerca de la laguna, que aun no estaba bien seca, sacó su corvo y cortó el lazo, para no morir ahogado.

El toro cuidaba de una niña que todas las tardes, después de ponerse el sol, salía a la orilla de la misma laguna y se sentaba en una piedra a peinar sus rubios cabellos con un peine de oro. La gente la oía cantar desde lejos, con voz melodiosa, acompañándose con los sones de un arpa que tocaba maravillosamente. Si alguien se acercaba, huía precipitadamente y se zambullía en el agua, para no salir hasta la tarde siguiente.

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