Las Tres Gangosas

30. LAS TRES GANGOSAS (Contado por el niño Alfonso González, natural de Santiago, de 12 años, en 1912.)

30. LAS TRES GANGOSAS

(Contado por el niño Alfonso González, natural de Santiago, de 12 años, en 1912.)

Para saber y contar hay que escuchar y aprender. Esta era una señora que tenía tres hijas buenasmozonas, pero gangosas, que habían logrado hacerse querer de tres jóvenes, con los cuales se entendían por medio de señas y de cartas, porque la madre les había prohibido que hablaran con ellos, para que no les conocieran el defecto que tenían.

Un día tuvo que salir la señora y les ordenó a las niñas que por nada de este mundo hablaran con sus pretendientes; y encargó a la mayor el cuidado de las ollas que quedaban al fuego, que no se subieran.

Los jóvenes, que vieron salir a la señora, deseosos de conversar con las niñas, en cuanto se perdió de vista se colaron a la casa, y las niñas no tuvieron más remedio que salir al salón a atenderlos; pero ninguna hablaba, por más que los jóvenes les hacían mil preguntas.

De pronto se oyó un ruido como si un líquido se derramara en el fuego; y entonces la segunda, hablando más por las narices que por la boca, dijo a la mayor:

--Hegmana, vaya a veg las ollas que paguese que se han subido.

Y la interpelada contestó:

--De vegas, hegmanita, se me había ogvidado el encago de la mamá.

Y pregunta la segunda:

--¿No digo la mamá que no hablágamos?

--¡De vegas! qué memoguia la mía Pog Dios! y tú también hablaste!

--Pego yo no he dicho nada--dijo la menor;--con ustedes se va a enogag la mamá y les va a pegag.

Al oir gangosear a sus prendas, los visitantes tomaron su sombrero y sin despedirse siquiera, salieron presurosos de la casa.

Poco después volvió la madre, y al imponerse de lo que había sucedido, les aplicó a las tres una buena felpa, y mientras les pegaba, les decía:

--¡Tomen, tontas gangosas! tomen Cuando ya me iba a deshacer de ustedes, todo lo echaron a perder.

Read this tale on NeuroTales