Los Brujos de Peumo
25. LOS BRUJOS DE PEUMO. (Procede de D. Roberto Rengifo, quien me entregó escrita esta relación en 1921.)
25. LOS BRUJOS DE PEUMO.
(Procede de D. Roberto Rengifo, quien me entregó escrita esta relación en 1921.)
Cerca del pueblo de Peumo, capital del departamento de Cachapoal, hay unos cerros aislados cuyas cumbres tienen la forma de bonetes cónicos de punta alta redondeada, y a ellos acostumbra ir la gente de los alrededores a holgarse y divertirse los días domingos, llevando causeos y licores. El más grande de estos cerros se llama Gurutrén o Gulutrén.
Vivían en ese punto, no hace aún muchos años, algunos pobres descendientes de los aborígenes, que pasaban por brujos entre los pobladores modernos, atribuyéndoles que, como en la cumbre del Gulutrén bailaba el Diablo, subían ellos los sábados a hacer licanes o untos para echarse en el cuerpo y salir volando como los chonchones.
Cuentan que el carpintero de la hacienda de Codao, que era la más grande y próxima de aquellos contornos, se perdía los sábados, de Peumo, y las malas lenguas lo atribuían a que tenía tratos con los brujos. Y en prueba de ello referían que algún tiempo después, queriendo volar él también, subió con los otros brujos al Gulutrén, se echó los untos y diciendo “Sin Dios ni Santa María”, se tiró desde la cumbre y de repente se encontró en el aire volando entre una bandada de chonchones; pero, al pasar por sobre las casas del fundo y divisarlas tan abajo, asustado exclamó: “¡Ave María, que vamos bien alto!”, y en el acto se cayó y se mató. El domingo por la mañana lo encontraron reventado, en medio del camino, frente a las casas.