Por que el Jote Tiene la Cabeza y el Cogote Sin Plumas

36. POR QUE EL JOTE TIENE LA CABEZA Y EL COGOTE SIN PLUMAS. (Este cuentecillo y los que siguen, hasta el Núm. 40, me fueron contados en Peñaflor, en 1922, por…

36. POR QUE EL JOTE TIENE LA CABEZA Y EL COGOTE SIN PLUMAS.

(Este cuentecillo y los que siguen, hasta el Núm. 40, me fueron contados en Peñaflor, en 1922, por el maestro carpintero Tránsito González).

Unos arrieros llevaban unas cargas de trigo para un pueblo y donde alojaron les sacaron las cargas y los aparejos a las mulas.

Cuando al otro día se levantaron y fueron a aparejar las bestias, se encontraron con que los lacillos, las sobrecargas y las amarras habían desaparecido.

--¿Quién se habrá robado los aperos?--dijo el Capataz.--Sería capaz de darle un costal de trigo a quien me lo dijera.

Entonces un Burro que estaba pastando por ahí cerca y que había visto en la noche a una Zorra y a sus Zorritos que se llevaban los lacillos, las sobrecargas y las amarras, le dijo:

--Un almud de trigo que me pagaran y que me lo dejaran en ese peladerito, yo les traía los aperos y los ladrones.

Hicieron el trato, y entonces el Burro se fué a la madriguera de la Zorra y se tendió cerca de la entrada.

Un zorrito salió y al ver al Burro exclamó:

--¡Ay mamita! Dios ha venido a vernos! mire qué causeíto nos ha dejado aquí!

Salió la Zorra y gritó a los zorritos:

--¡Vengan, niños!, traigan los lacillos, las sobrecargas y las amarras para amarrar a este Burro y arrastrarlo para adentro. Vamos a tener comida para una semana por lo menos.

Amarraron al Burro de todas partes y se pusieron a hacer fuerzas para arrastrarlo, pero los lazos se les resbalaban de las manos. Entonces dijo la Zorra:

--Amarrémonos todos nosotros de los lacillos, de las sobrecargas y de las amarras y lo arrastraremos mejor.

Así lo hicieron, y el Burro, al verlos amarrados, se levantó y arrastró con todos ellos y se los llevó a los arrieros.

Le dejaron el almud de trigo convenido, en el peladerito que el Burro había dicho, pero como tenía mucho polvillo, se le ocurrió al Burro lo siguiente para limpiarlo. Se tendió en el suelo con el trasero vuelto a donde estaba el trigo, y otra vez se hizo el muerto. Un Jote que andaba revoloteando por ahí, bajó, y como lo primero que hacen estos pájaros es comerse la tripa gorda, el Burro, que lo sabía, pujó con todas sus fuerzas y sacó parte del estantino, y entonces el Jote le dió un picotazo en esa parte e inmediatamente el Burro frunció el orificio y junto con el estantino entraron la cabeza y el cogote del Jote. El Jote, por zafarse, movía las alas como un diablo y con el viento que echaba lanzó lejos todo el polvillo y dejó el trigo completamente limpio. Entonces soltó al Jote, que al salir se encontró con la cabeza y el cogote pelados. Con el calor que los burros tienen adentro se le desprendieron las plumas, y desde entonces los jotes tienen la cabeza y el cogote pelados.

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