La zorra y el pájaro carpintero

Había una vez un pájaro carpintero que vivía en un roble. Se hizo un nidito, puso tres huevos y los incubó hasta que nacieron tres polluelos. Una zorra empezó a…

Había una vez un pájaro carpintero que vivía en un roble. Se hizo un nidito, puso tres huevos y los incubó hasta que nacieron tres polluelos. Una zorra empezó a visitarlo; toc, toc, golpeaba con su gran cola el tronco del roble vivo:

— ¡Carpintero, carpintero! Baja del roble. Necesito el roble para doblar sechijichiki (?).

— ¡Ay, zorrita! ¡No me has dejado sacar del huevo ni siquiera a un polluelo!

— ¡Eh, carpintero! Échame uno, y le enseñaré el oficio de herrero.

El carpintero le echó un polluelo. Ella pasó de arbusto en arbusto, de bosquecillo en bosquecillo, y se lo comió.

De nuevo fue a ver al carpintero; toc, toc, golpeaba con su gran cola el tronco del roble vivo:

— ¡Carpintero, carpintero! Baja del roble. Necesito el roble para doblar sechijichiki.

— ¡Ay, zorrita! ¡No me has dejado sacar del huevo ni siquiera a un polluelo!

— ¡Eh, carpintero! Échame uno, y le enseñaré el oficio de zapatero.

El carpintero le echó un polluelo. Ella pasó de arbusto en arbusto, de bosquecillo en bosquecillo, y se lo comió.

De nuevo fue a ver al carpintero; toc, toc, golpeaba con su gran cola el tronco del roble vivo:

— ¡Carpintero, carpintero! Baja del roble. Necesito el roble para doblar sechijichiki.

— ¡Ay, zorrita! ¡No me has dejado sacar del huevo ni siquiera a un polluelo!

— ¡Eh, carpintero! Échame uno, y le enseñaré el oficio de sastre.

El carpintero le echó un polluelo. Ella pasó de arbusto en arbusto, de bosquecillo en bosquecillo, y se lo comió.

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