El águila y la corneja
Érase una vez, en la Rus, una corneja que vivía con niñeras y nodrizas, con sus pequeños hijos y sus vecinas cercanas. Llegaron volando gansos y cisnes y…
Érase una vez, en la Rus, una corneja que vivía con niñeras y nodrizas, con sus pequeños hijos y sus vecinas cercanas. Llegaron volando gansos y cisnes y pusieron huevos, pero la corneja empezó a hostigarlos y a robarles los huevos.
Un mochuelo pasó volando por allí. Al ver que la corneja hostigaba a las aves grandes, fue a ver a un águila gris azulada. Llegó y le pidió:
—¡Padre águila gris azulada! Haznos justicia contra esa bribona de corneja.
El águila gris azulada mandó a buscar a la corneja a su ágil mensajero, el gorrión. El gorrión voló enseguida y la atrapó. Ella intentó resistirse, pero él la llevó a patadas y acabó presentándola ante el águila gris azulada.
El águila comenzó el juicio.
—¡Ah, bribona de corneja, cabeza alocada, pico indecente, cola de m...! Dicen que codicias los bienes ajenos y que les robas los huevos a las aves grandes.
—¡Calumnias, padre águila gris azulada, calumnias!
—También dicen que, cuando un campesino sale a sembrar, apareces con toda tu tropa alborotadora y te pones a esparcirlo todo.
—¡Calumnias, padre águila gris azulada, calumnias!
—Y también dicen que, cuando las mujeres salen a segar y dejan las gavillas en el campo, apareces con toda tu tropa alborotadora y vuelves a esparcirlo y revolverlo todo.
—¡Calumnias, padre águila gris azulada, calumnias!
Condenaron a la corneja a prisión.