El oso y el gallo

Un anciano tenía un hijo adulto que soñaba con celebrar su boda, pero en casa había poco dinero. El hijo propuso vender al buey, al carnero y al gallo. Al oír…

Un anciano tenía un hijo adulto que soñaba con celebrar su boda, pero en casa había poco dinero. El hijo propuso vender al buey, al carnero y al gallo. Al oír la conversación, los animales decidieron demostrar que podían ayudar a la familia de otra manera. Se marcharon al bosque y construyeron una pequeña cabaña-taller junto a un claro.

El buey transportaba troncos y arcilla, el carnero aportaba lana para hacer fajas abrigadas y el gallo despertaba a sus amigos al amanecer y mantenía el orden. Pronto hubo en la cabaña estantes tallados, tazas de barro y alfombras de colores. El hijo encontró la nota que habían dejado y comprendió que se había precipitado al pensar solo en venderlos.

Un día se acercó un oso al taller. Al oír sus pasos, el gallo erizó las plumas y enumeró en voz alta todas las herramientas —martillo, hacha, cepillo de carpintero y cuerda—, de modo que el visitante retrocedió sorprendido. El gallo le preguntó enseguida con amabilidad en qué podía ayudarlo. El oso se tranquilizó y explicó que venía a pedirles que repararan un banco que se tambaleaba junto a su guarida.

Junto a la guarida del oso, el hijo del anciano se unió a los amigos: los había encontrado gracias a la nota, pidió perdón y ofreció ayuda. El oso sujetaba el banco, el hijo fijaba una tabla nueva, el buey acercaba las piezas, el carnero les pasaba un cordón resistente y el gallo encontró una cuña de madera adecuada. Todos trabajaron juntos hasta que el banco quedó recto y firme.

En la feria de la aldea, el taller vendió tazas, estantes y alfombras. Entre todos decidieron reservar parte de lo ganado para una boda modesta y un establo nuevo y espacioso, y celebraron la fiesta junto a los puestos del mercado. El gallo fue el primero en felicitar a los recién casados con un fuerte quiquiriquí. El oso les regaló el banco firme, y el buey y el carnero lo adornaron con cintas. El hijo dio las gracias a sus amigos y prometió hablar en adelante de las decisiones importantes con todos aquellos a quienes afectaran.

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