Cómo la gallinita salvó al gallito
La gallinita y el gallito caminaban por la era recogiendo las habas que se habían esparcido. El gallito se apresuró, tomó un grano grande y este quedó atascado…
La gallinita y el gallito caminaban por la era recogiendo las habas que se habían esparcido. El gallito se apresuró, tomó un grano grande y este quedó atascado justo en el borde del pico. Se sentó a la sombra, y la gallinita le pidió que esperara con calma. Ella cubrió a su amigo con un ala y le examinó atentamente el pico. Para ablandar el grano y sacarlo con cuidado hacía falta agua limpia.
La gallinita corrió hacia el río. El río murmuró: «Te daré agua con gusto, pero tráeme una hoja ancha de tilo y haremos con ella una tacita». Junto al tilo había una hoja caída, aunque el viento le había rasgado un borde. La gallinita levantó con cuidado la hoja por su largo pecíolo. «Pídele a la joven un hilo resistente —susurró el tilo—; así no se derramará el agua».
La joven sacó un carrete y dijo que ayudaría cuando recibiera leche de la vaca después del ordeño. La vaca inclinó amablemente la cabeza hacia el prado lejano. Esperaba heno fresco, pero los segadores no podían empezar sin una guadaña afilada. La gallinita no se desanimó: llamó a todos para conversar y explicó por qué era importante llevarle pronto el agua al gallito.
Los carboneros llevaron carbón seco para la fragua, y los herreros afilaron la guadaña. Cada cual hacía avanzar la ayuda sin perder tiempo. Los segadores cortaron heno fragante; la vaca comió tranquilamente y dio leche; la joven quedó libre, cosió la hoja de tilo y formó una tacita. El río la llenó de agua fresca, y la gallinita se apresuró a regresar por el prado.
El gallito se humedeció el pico, y la joven, que había llegado detrás, retiró con cuidado el grano ablandado con una cucharita limpia. El gallito respiró hondo y cantó con fuerza. Junto a la era estaban todos los ayudantes: cerca murmuraba el río, susurraba el tilo y aguardaban la vaca, los segadores, los herreros y los carboneros. La gallinita dio las gracias a todos, y el gallito prometió comer despacio en adelante y pedir ayuda siempre que la necesitara.