La cabra
Una mañana de otoño, una cabra tomó una cestita trenzada y se fue al otro lado del río, donde habían madurado las avellanas. El macho cabrío la acompañó hasta…
Una mañana de otoño, una cabra tomó una cestita trenzada y se fue al otro lado del río, donde habían madurado las avellanas. El macho cabrío la acompañó hasta el puentecito y le pidió que regresara antes de ponerse el sol. Entre los avellanos, la cabra llenó enseguida la cesta, pero en el camino de vuelta encontró una rama grande que el viento nocturno había dejado atravesada en el sendero.
El sol bajaba hacia el bosque y la cabra seguía sin volver. El macho cabrío se preocupó y pidió ayuda a los lobos, que conocían bien los senderos lejanos. Los lobos llamaron a un oso que sabía mover troncos pesados. El oso avisó a la gente del pueblo vecino, y pronto todo un grupo de amigos se puso en camino para buscarla.
En el lindero del bosque, la gente vio que una rama de un viejo roble bloqueaba el paso. El roble hizo susurrar sus hojas y les indicó que retiraran solo las ramas secas, sin tocar las vivas. Para el trabajo hacía falta un hacha afilada, y había que afilarla con una piedra. Pero la piedra estaba junto a un molino cuya rueda se había detenido por falta de agua.
Entonces el viento empujó las nubes, una lluvia suave llenó el arroyo y el agua volvió a hacer girar la rueda del molino. El molinero trajo la piedra, el herrero afiló el hacha con cuidado y la gente cortó las ramas secas. El oso apartó la rama grande, los lobos encontraron un sendero corto y, al doblar la curva, todos vieron a la cabra con la cesta llena.
La cabra se alegró de ver a sus amigos y explicó que no quería abandonar las avellanas, por eso había esperado a que despejaran el camino. Juntos regresaron por el puentecito justo cuando aparecían las primeras estrellas. En casa, la cabra esparció las avellanas sobre una mesa grande y cada uno recibió un puñado. Desde entonces los amigos revisaban de antemano los senderos del bosque y sabían que hasta una larga cadena de tareas se vuelve sencilla cuando todos se ayudan.