Arys-Pole (La madre lince)

Un anciano tenía una hija muy hermosa y vivía con ella en paz y tranquilidad hasta que se casó con otra mujer, que era una bruja malvada. La bruja aborrecía a…

Un anciano tenía una hija muy hermosa y vivía con ella en paz y tranquilidad hasta que se casó con otra mujer, que era una bruja malvada. La bruja aborrecía a su hijastra y no dejaba en paz al anciano: «Échala de casa, para que no vuelva a verla». El anciano casó entonces a su hija con un buen hombre; ella vivía feliz con su marido y le dio un hijo. Pero la bruja se enfureció aún más, pues la envidia no la dejaba descansar. Esperó el momento oportuno, transformó a su hijastra en la criatura Arys-Pole y la expulsó al bosque profundo. Después vistió a su propia hija con las ropas de la hijastra y la puso en el lugar de la verdadera esposa. Lo hizo todo con tanta astucia que ni el marido ni nadie más advirtió el engaño. Solo la vieja nodriza lo comprendió, pero no se atrevió a decir nada. Desde aquel día, cada vez que el niño tenía hambre, la nodriza lo llevaba al bosque y cantaba:

¡Arys-Pole! El niño llora,

el niño llora, quiere beber y comer.

Arys-Pole acudía corriendo, dejaba su piel bajo un tronco, tomaba al niño y lo alimentaba; después volvía a ponerse la piel y se internaba en el bosque.

«¿Adónde irá la nodriza con el niño?», pensaba el padre.

Empezó a vigilarla y vio cómo Arys-Pole llegaba corriendo, se quitaba la piel y alimentaba al pequeño. Él se acercó furtivamente desde detrás de los arbustos, agarró la piel y la quemó.

—¡Ay, huele a humo! ¿No será que arde mi piel? —dijo Arys-Pole.

—No —respondió la nodriza—, seguro que los leñadores han incendiado el bosque.

La piel se consumió, Arys-Pole recobró su antigua apariencia y se lo contó todo a su marido. Enseguida se reunió la gente, apresó a la bruja y la quemó junto con su hija.

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