Una historia de tiempos remotos

Voy a contar cosas de tiempos remotos, De tiempos remotos que nunca existieron; Ataré a un viejo con una vieja, Con una vieja de vientre torcido.

Voy a contar cosas de tiempos remotos,

De tiempos remotos que nunca existieron;

Ataré a un viejo con una vieja,

Con una vieja de vientre torcido.

Eso no es maravilla ni prodigio,

He visto maravillas más extrañas:

En medio del mar arde un granero de secar grano,

¡Por el campo abierto navega un barco!

Eso no es maravilla ni prodigio,

Aquí tenéis una maravilla aún más extraña:

Una perrita parió un ternero,

¡Un cerdito puso un huevo!

Eso no es maravilla ni prodigio,

He visto maravillas más extrañas:

Los hombres hacen empalizadas de pesca en la calle,

¡Hacen empalizadas y pescan peces!

Eso no es maravilla ni prodigio,

He visto maravillas más extrañas:

Un oso vuela por el cielo,

Agita sus orejitas y sus patitas,

Se orienta con su colita gris;

En lo alto de un roble, una yegua ladró a una ardilla,

En el establo hay una perra con arneses,

¡En un cercado de estacas, una oveja hizo un nido!

Tampoco os asombréis de esa maravilla:

Una vaca baja la montaña en esquís,

¡Con las patas abiertas y los ojos desorbitados!

Tampoco eso es maravilla ni prodigio,

He visto maravillas más extrañas:

Un hijo llevaba gavillas en un carro tirado por su madre,

Su joven esposa hacía de caballo lateral;

El hijo apremiaba a su madre,

¡A su joven esposa la retenía!

Vi otra maravilla prodigiosa:

Una nuera se pelea con su suegra,

Libran una gran batalla con batidores de madera,

Disparaban cucharas hacia el campo abierto;

Le dieron a un tártaro que ya estaba muerto,

Le quitaron el caftán de estera de juncos,

Le quitaron el cintito de fibras de corteza,

Le quitaron las botas de corteza de abedul.

A quien es rico y tacaño, no hace cerveza,

Ni nos da de comer o beber a nosotros, los mozos,

Que Dios le dé suspiros de gato,

Sollozos de perro.

A quien no es rico, pero es generoso,

Hace cerveza y nos da de beber a nosotros, los mozos,

Que Dios le dé abundancia en el campo,

Más grano en la era,

Masa que cunda en la artesa,

Platos apiñados en la mesa.

Con aquella cerveza se achispó un hombre,

Y, achispado, está tumbado encima del cobertizo,

Junto a su boca, una migaja: una copa grande y media…

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