Las setas

Una seta lo pensó y el borovik (boleto) lo resolvió. Sentado bajo un pequeño roble y contemplando a todas las setas, empezó a dar órdenes:

Una seta lo pensó y el borovik (boleto) lo resolvió. Sentado bajo un pequeño roble y contemplando a todas las setas, empezó a dar órdenes:

—¡Belianki (lactarios blancos), venid a mí, a la guerra!

Las Belianki se negaron:

—Somos las Belianki, damas de noble cuna; a la guerra no vamos ninguna.

—¡Ryzhiki (níscalos), venid a mí, a la guerra!

Los Ryzhiki se negaron:

—Somos los Ryzhiki, campesinos ricos; no estamos obligados a ir a la guerra.

—¡Volnushki (lactarios lanudos), venid a mí, a la guerra!

Las Volnushki se negaron:

—Somos las Volnushki, cocineras del señor; a la guerra no vamos.

—¡Opyonki (setas de miel), venid a mí, a la guerra!

Los Opyonki se negaron:

—Piernas muy finas tenemos; a la guerra no iremos.

—¡Gruzdi (lactarios del grupo Lactarius resimus), venid a mí, a la guerra!

—Somos los Gruzdi, muchachos bien unidos; ¡a la guerra iremos decididos!

Esto sucedió cuando el zar Goroj guerreaba contra las setas.

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